«La universidad desempeña un papel esencial en el progreso humano y la cualificación profesional; eso explica el interés por tenerla en tu localidad. Es algo importante y sin duda una de las mejores cosas que cualquier territorio puede desear, pues el paso por ella va más allá de la obtención de un título. Invertir en educación superior es apostar por la docencia y la investigación; disponer de una universidad en tu territorio facilita la transferencia del conocimiento generado y de la cultura, permitiendo que la sociedad, ese capital humano que la acoge, adquiera habilidades y amplíe sus horizontes, personales y profesionales.» según Javier Cepedano, presidente del Consejo Social de la Universidad de León.
Javier Cepedano es economista, auditor y empresario. Ejerce como presidente del Consejo Social de la Universidad de León, órgano clave en la articulación entre la institución académica y su entorno socioeconómico. Su perfil combina una sólida trayectoria empresarial —con especial protagonismo en el liderazgo asociativo en Castilla y León— y una marcada vocación institucional orientada a reforzar la transferencia de conocimiento, la rendición de cuentas y la conexión entre universidad, tejido productivo y sociedad.
Desde la presidencia del Consejo Social, Javier Cepedano impulsa una visión estratégica de la universidad pública como motor de desarrollo territorial, alineando la gobernanza universitaria con las necesidades económicas, sociales y culturales del entorno.
- No hay localidad que no quiera ser universitaria. ¿Qué importancia tiene disponer de una universidad para atraer inversiones empresariales a un territorio y generar actividad productiva?
La universidad desempeña un papel esencial en el progreso humano y la cualificación profesional; eso explica el interés por tenerla en tu localidad. Es algo importante y sin duda una de las mejores cosas que cualquier territorio puede desear, pues el paso por ella va más allá de la obtención de un título.
Invertir en educación superior es apostar por la docencia y la investigación; disponer de una universidad en tu territorio facilita la transferencia del conocimiento generado y de la cultura, permitiendo que la sociedad, ese capital humano que la acoge, adquiera habilidades y amplíe sus horizontes, personales y profesionales. Todas estas competencias son un atractivo indiscutible para atraer inversiones y generar actividad que ayude a explorar el potencial disponible. porque la universidad es un motor de desarrollo económico y social de primer orden.
“Hay unas estructuras resistentes al cambio de paradigma, por un lado, el modelo burocrático funcionarial y el corporativismo no ayuda mucho, también la gobernanza es un freno porque se está más interesado en mejorar prácticas educativas obsoletas que en generar un cambio de rumbo en la educación y la universidad”
- ¿Cómo logramos lo que los británicos llaman “loyal students”, es decir, estudiantes que, después de graduarse, trabajan y producen en entornos rurales o periféricos, en principio poco atractivos para los jóvenes?
Lograrlo requiere en primer lugar una experiencia educativa de calidad, pero también un fuerte vínculo emocional, que es necesario desarrollar adecuadamente. Este sentimiento de pertenencia a una universidad y a un territorio necesita una seria de recompensas y mejoras personales y de empleo que no todos los entornos saben propiciar, pero esta lealtad es un activo muy valioso y contribuye a la reputación institucional, con los mejores embajadores de marca.
- Pocos mercados están más globalizados y son más competitivos que el del talento. ¿Cómo pueden las universidades ayudar a atraer el talento que necesitan las empresas de su territorio?
Las diferentes formas de colaboración universidad-empresa, son buenas formas de atraer talento con iniciativas que van desde premiar proyectos empresariales llevados a cabo por las universidades, hasta conectar incubadoras y aceleradoras de universidades con programas de inversión, viveros de empresa. En León existe una industria relevante en el sector farmacéutico que colabora con la universidad, también el Incibe y otro tipo de empresas en distintos sectores que colaboran como atracción de talento. La Fundación General de la Universidad de León, desempeña también una labor en este sentido.
- En el mundo anglosajón, cada día se ponen más en valor universidades como la de Hereford, en Inglaterra, o la de Bentonville, en Arkansas, universidades diseñadas con sus comunidades, no solo dentro de ellas. ¿Están reaccionando las universidades españolas a este cambio de paradigma?
Soy poco optimista en este sentido, hay unas estructuras resistentes al cambio de paradigma, por un lado el modelo burocrático funcionarial y el corporativismo no ayuda mucho, también la gobernanza es un freno porque se está más interesado en mejorar prácticas educativas obsoletas que en generar un cambio de rumbo en la educación y la universidad, a través de canales educativos al servicio de la sociedad en situaciones y momentos vitales distintos, condicionados por las circunstancias territoriales. Aunque se podría avanzar en este sentido, analizando y detectando mejor las necesidades de esas comunidades.
- ¿Cuál es lugar que le corresponde a la formación en line en el ecosistema universitario?
Este tipo de formación ha aumentado mucho en los últimos años, considerándose como una buena opción que presenta oportunidades y también desafíos. La tecnología desempeña un papel fundamental y creo que tiene futuro porque hace posible el acceso a la formación a una parte de la sociedad que no accede o no ha podido acceder en la forma tradicional y actualmente con la eliminación de barreras geográficas y temporales lo hace posible.
- ¿Los conocimientos previstos en los planes de estudio de los grados universitarios capacitan realmente a sus egresados para incorporarse al mundo laboral?
Los conocimientos adquiridos son fundamentales para su incorporación, pero es necesaria una mejor información sobre las necesidades del mundo laboral. La orientación desde la universidad y antes de llegar a la universidad, es crucial, existen prácticas en empresas e instituciones que ayudan con esta capacitación estudiantil.
En el Consejo Social de la Universidad de León ayudamos a esta capacitación a través del Premio Talent 4.0, una colaboración universidad-empresa consistente en una Exposición en la que los estudiantes interrelacionan con las empresas del entorno. En la IV edición más de 300 estudiantes de diferentes titulaciones interactuaron con 55 empresas punteras de la provincia, y se someten a unas pruebas, después el Consejo Social premia a los ganadores, con un viaje a una Feria Internacional, en concreto este año ha sido la Feria Automática de Munich. Hasta la fecha todos ellos vienen encantados y han conseguido incorporarse a alguna de las empresas colaboradoras.
“La orientación desde la universidad y antes de llegar a la universidad, es crucial, existen prácticas en empresas e instituciones que ayudan con esta capacitación estudiantil”
- ¿Cómo podríamos conseguir que las titulaciones que ofrecen las universidades, en especial las públicas, recogieran las necesidades socioeconómicas de sus territorios?
Hay algunas estrategias clave, entre ellas como vengo diciendo la colaboración universidad-empresas a través de prácticas y becas, con programas para que los estudiantes se familiaricen con el tejido productivo local, también a través de la creación de cátedras específicas y de grupos de investigación que colaboren en proyectos conjuntos con empresas para explorar las necesidades de las empresas del territorio.
- ¿Qué vías de cooperación existen entre los responsables de RR. HH. y las universidades para poder informar a sus estudiantes —y también a sus profesores— sobre la evolución de las demandas de capacitación en las empresas?
Los departamentos de Recursos Humanos de las empresas deberían tener una comunicación más fluida con las empresas. Hay disponible información para los estudiantes sobre los programas de prácticas y también de formación dual, pero no es suficiente. La organización de ferias de empleo y jornadas networking son otras vías de colaboración que existen.
En el caso de los profesores es necesario crear vínculos con el sector empresarial para que el profesorado conozca bien los desafíos laborales que incentiven la participación docente en el diseño de planes de estudio acordes con las necesidades del mercado en este sentido.
- ¿Qué papel juegan los profesores asociados en la cooperación entre empresas y universidades?
Yo he sido profesor asociado, esta figura que ejerce su actividad principal fuera de la universidad, supone un vínculo entre el conocimiento práctico empresarial y el académico y es crucial en la relación universidad-empresa, porque acerca el mundo laboral a la formación, la enriquece y puede ofrecer salidas profesionales a los estudiantes. Siempre que esta figura de profesor asociado responda a la esencia y significado para lo que fue creada. La LOSU ha modificado bastantes aspectos.
“Los departamentos de Recursos Humanos de las empresas deberían tener una comunicación más fluida con la universidad”
- ¿Pueden las microcredenciales ser un espacio de encuentro entre las universidades y las empresas en la formación de capital humano?
Creo que es una buena oportunidad para conseguir una flexibilidad curricular que permite añadir módulos o especializaciones cortas que respondan a demandas muy concretas de las empresas del entorno, que es necesario detectar para formar ese capital humano. Es sin duda una buena oportunidad para desarrollar titulaciones alineadas con la estrategia territorial, gracias a los fondos europeos.
- ¿Cómo pueden cooperar empresas y universidades para incorporar a la educación superior a trabajadores, personas con responsabilidades familiares, inmigrantes o colectivos desfavorecidos?
Tradicionalmente la concesión de becas (apoyo económico) contribuyó a esta incorporación, pero actualmente es necesario adaptar también metodologías de accesibilidad física y digital, que ayuden en la conciliación familiar, a través de la enseñanza a distancia, la cultura de pertenencia y respeto que debe impregnar a universidades y empresas, junto con la concienciación del profesorado y directivos de empresas y organizaciones, puede ayudar a fomentar redes de apoyo entre los distintos colectivos.